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	<title>Aventura Oceanica</title>
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		<title>Día 295 (5/9/2010):  Por los pelos…</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 06:02:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Al mismo tiempo que estaba enviando el correo con el anterior reporte nos sucedió una de las situaciones más peligrosas que hemos tenido a lo largo de estos casi 10 meses de Aventura Oceánica.
Era ya noche cerrada y nos encontrábamos a pocas millas de una zona en la que se da la mayor concentración de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al mismo tiempo que estaba enviando el correo con el anterior reporte nos sucedió una de las situaciones más peligrosas que hemos tenido a lo largo de estos casi 10 meses de Aventura Oceánica.</p>
<p>Era ya noche cerrada y nos encontrábamos a pocas millas de una zona en la que se da la mayor concentración de plataformas petrolíferas de Brasil, un rectángulo de 120 millas de largo por 40 de ancho, situado paralelo a la costa frente al Cabo de Sao Tome, a unas 30 millas mar adentro. Teníamos conocimiento de la peligrosidad de navegar por estas aguas, y nuestra intención era bordearlas tocando tangencialmente su extremo Noreste, aunque esto significara dar un desvío de más de 60 millas.</p>
<p>Antes de llegar al área delimitada en la cartografía observamos en el radar dos plataformas distanciadas una decena de millas, siguiendo nuestro rumbo para bordearla pasábamos ampliamente entre ellas. Visualmente así se apreciaba también, así que no le dimos mayor importancia.</p>
<p>Mientras el de guardia vigilaba, yo me encontraba sentado en la mesa de cartas, iniciando la conexión por satélite para el envío de los correos con los que se actualiza el blog y descargamos la información meteorológica.</p>
<p>En un momento dado observe en el radar que parecía que estábamos muy cerca de la plataforma que teníamos más a babor, sin embargo visualmente parecía que pasábamos. Al poco vi que el rebote del radar estaba ya dentro de nuestra zona de seguridad de 1 milla, eso ya no era normal, algo estaba pasando.</p>
<p>Tratamos de agudizar la vista en la noche, y en ese momento nos dimos cuenta de la espantosa realidad. Lo que había a babor no era una plataforma, era un inmenso remolcador que venía hacia nosotros a toda velocidad, el rumbo de colisión era evidente, y a pesar de tener nosotros preferencia de paso (en primer lugar por ser un velero, y en segundo por estar a su estribor), no parecía tener ninguna intención de maniobrar al respecto. Nuestra situación era comprometida, pues íbamos amurados a estribor casi de popa, por lo que para evitarlo por babor teníamos que trasluchar (cambiar la dirección de modo que el viento pase de un lado al otro por nuestra popa), una maniobra muy peligrosa y violenta por el fuerte viento y la excesiva inercia de nuestra botavara. No tuvimos otro remedio que virar por delante, y tratar de alejarnos de su rumbo lo más que pudimos, siguiendo su mismo sentido, pero con el mayor ángulo de fuga que nos dio. No quisimos seguir hasta trasluchar porque nos pareció entrever que llevaba un remolque, no estaba clara su longitud. Mientras tanto, por su parte, ni la más leve maniobra para separarse de nosotros, de hecho llego a pasarnos a escasos 50 metros, ver esa mole, a esa distancia, os aseguro que es una emoción bien fuerte. Nos libramos por los pelos, estoy convencido de que unos segundos más en reaccionar por nuestra parte habrían acabado en tragedia.</p>
<p>Cuando se alejó tuvimos tal bajón por la adrenalina consumida que ninguno tuvo fuerzas para llamarle por el canal 16 (el de seguridad en VHF que llevan a la escucha todos los barcos) y decirle un par de cositas.</p>
<p>¿Por qué sucedió todo esto? Yo tengo mi teoría. En primer lugar creo que el remolcador estaba parado realizando algún tipo de trabajo,  por eso en el radar nos aparecía como un punto fijo desde que lo detectamos, y que por mala suerte su arranque coincidió con nuestra aproximación. Por nuestra parte también fue un error no llevar conectada la VHF, en general la llevamos apagada para ahorrar batería, solo la encendemos en las proximidades de puertos o cuando un barco se acerca más de lo normal, pero claro, en este caso pensábamos que era una plataforma, y cuando lo vimos era ya demasiado tarde para llamar, lo que había que hacer era evitar el impacto. Quiero pensar que su ausencia de maniobra se debió a alguna limitación por su remolque, no me gustaría imaginar que alguien que navega profesionalmente juega tan fríamente con la vida de las personas. En cualquier caso, podía habernos hecho señales luminosas o acústicas, nos debió de detectar claramente en el radar y ver nuestras luces, a no ser que el personal de guardia no estuviera en su puesto, y se hiciera una maniobra mecánica sin vigilar lo que había alrededor…</p>
<p>Otra reflexión que no pude dejar de hacerme es la suerte que tuvimos por la rotura de los spis el día anterior, si hubiésemos llevado uno de ellos arriba seguro que no habríamos podido maniobrar como lo hicimos, y el impacto habría estado casi garantizado. Ironías de la vida, lo que en un momento te parece una terrible mala suerte al momento siguiente se convierte en la mayor de las fortunas, tal vez todo pasa por una razón…</p>
<p>En fin, que por si acaso más que confiar en la preferencia de paso hay que tener en cuenta la preferencia de “peso” (si es más grande que tú, apártate aunque tengas la preferencia).</p>
<p>Tras el susto aún le dimos más resguardo a la zona petrolífera, no queríamos volver a cruzarnos con nada en mucho tiempo.</p>
<p>El viento siguió subiendo a lo largo de la noche, y el mar siguió su camino. De madrugada teníamos ya 40 nudos y unas olas de 4 metros que rompían sin cesar, alguna de ellas sobre nuestra popa. El efecto es que a pesar de ir solo con la mayor con el primer rizo avanzábamos de forma estable entre 9 y 10 nudos, en las enormes planeadas a las que nos empujaban esas olas tan verticales llegué a ver 16,4 nudos de punta (de GPS), no siendo extraños valores de 14-15 nudos.</p>
<p>La situación se complicó cuando el viento roló y además nosotros tuvimos que variar nuestro rumbo hacia el oeste, arrumbando a Rio tras superar la zona de plataformas petrolíferas. En un principio se nos fue a un través, incomodísimo por las olas como montañas, los bandazos iban de lado a lado, posteriormente llegó a ponerse de ceñida, aunque poco a poco se fue abriendo de nuevo.</p>
<p>Podemos decir que en 24 horas hemos tenido todo tipo de vientos e intensidades, puesto que hemos pasado de un Norte de 40 nudos, a un Suroeste de 20, para luego tener un Sur de 30 y posteriormente irse a un Este muy suave, de 10-15 nudos.</p>
<p>Espero que mañana podamos llegar a Rio durante el día, me encantaría ver el paisaje de la ciudad a medida que se acerca desde el mar.</p>
<p>Sed felices.</p>
<p>Kike</p>
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		<title>Día 294 (4/9/2010): Mal día para el spi</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 08:32:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Se cumplió la previsión, y anoche el viento fue rolando hacia el norte, yéndose de ese modo hacia la popa. Evidentemente se notó en el empuje del barco, incrementando nuestra velocidad hasta los 8-9 nudos.
Todo iba fenomenal hasta entorno a las 5 de la mañana, durante mi guardia oí un sonido extraño, en una rápida [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se cumplió la previsión, y anoche el viento fue rolando hacia el norte, yéndose de ese modo hacia la popa. Evidentemente se notó en el empuje del barco, incrementando nuestra velocidad hasta los 8-9 nudos.</p>
<p>Todo iba fenomenal hasta entorno a las 5 de la mañana, durante mi guardia oí un sonido extraño, en una rápida inspección me di cuenta que había partido el arraigo de la polea de escota de mayor que va en la botavara, mala cosa. Eso significaba que la mayor estaba libre, sin sujeción alguna, y que podía ponerse a dar golpes y destrozarlo todo ante un cambio de viento. Menos mal que apoyó en la burda de estribor (íbamos amurados a babor) y la botavara no pegaba directamente contra los obenques.</p>
<p>Tuve que despertar tanto a Jose Carlos como a Virgilio, la maniobra no iba a ser fácil, había que arriar génova, aproarse con mucho cuidado y cuando fuera viniendo, cual vaqueros pasarle un lazo a la botavara para trincarla mientras cambiábamos la polea. Al final no ha sido tan complicado como pensábamos, primero hemos preparado e insertado en la maniobra la nueva polea, de modo que al acercar la botavara fuera solo engancharla y liberarla, hemos pasado un cabo lo más al extremo de la botavara que hemos podido, y poco a poco nos hemos ido aproando y cazando del cabo, unos segundos de angustia sujetando como podíamos, cerrar el grillete y listo.</p>
<p>Después del sustillo matutino hemos descansado un poco y de nuevo manos a la obra para montar la maniobra de spinnaker, el viento se prestaba a ello. Hacía tiempo que no la usábamos, prácticamente desde el Atlántico, las condiciones de navegación no nos lo han permitido, especialmente estas últimas 5.000 millas que habremos hecho ciñendo.</p>
<p>Al izarlo y verlo ahí, tirando con poderío del barco, hemos rememorado las sensaciones de otras singladuras, es espectacular ver el barco navegar a 10-12 nudos, levantando una inmensa ola en popa, surfeando las olas, increíblemente estable.</p>
<p>La alegría ha durado poco, a las 2 horas o así nos hemos dado cuenta que la argolla del puño de escota había partido, había que arriar inmediatamente, de un momento a otro se podía soltar y bajarlo iba a ser un numerito de circo.</p>
<p>Bueno, no hay problema -nos hemos dicho- tenemos otro. Ni cortos ni perezosos spi abajo y spi arriba. Este segundo es aproximadamente de las mismas dimensiones pero más fino y un poco más viejo.</p>
<p>Las costuras y/o la tela debían estar pasadas, a los pocos minutos ha estallado como un globo, haciéndose añicos, vamos, irrecuperable, no serviría más que para hacer un puzle si alguien es capaz de encajar los trozos, mal día para los spis…</p>
<p>Hemos seguido navegando solo con mayor con el primer rizo tomado, y hay tanto viento y ola que a pesar de eso estamos navegando a 9 nudos de velocidad, llegando en ocasiones a puntas de 12, debemos estar ya en torno a los 25-30 nudos de intensidad que nos vienen de popa. Por el momento vamos bien, esperemos que evolucione positivamente.</p>
<p>Con todo esto estamos avanzando a muy buen ritmo, en las últimas 24 horas cerca de 200 millas, aunque todavía nos quedan más de 250 millas para Rio, con un poco de suerte el lunes por la mañana allí.</p>
<p>Sed felices.</p>
<p>Kike</p>
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		<title>Día 293 (3/9/2010): Adiós Abrolhos…</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 08:32:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Nunca he tenido problemas con el sueño, pero es cierto que últimamente, supongo que por el cambio de ritmo a consecuencia de las guardias, a veces duermo poco o me despierto a horas intempestivas. Pues bien, anoche dormí genial, el suave movimiento del barco que acuna y las sensaciones que induce el entorno fueron como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nunca he tenido problemas con el sueño, pero es cierto que últimamente, supongo que por el cambio de ritmo a consecuencia de las guardias, a veces duermo poco o me despierto a horas intempestivas. Pues bien, anoche dormí genial, el suave movimiento del barco que acuna y las sensaciones que induce el entorno fueron como un somnífero.</p>
<p>Nada más levantarme y comprobar el excelente día que había salido ya tenía ganas de lanzarme al agua de nuevo, aunque he decidido esperar un poco a que el sol estuviera más alto y los rayos de luz entraran más verticalmente al agua, así podría hacer mejores fotos.</p>
<p>Los vigilantes del parque se han venido a visitarnos, no se han extendido mucho en las normas, más bien querían saber si nos íbamos a quedar muchos días, parece que la boya a la que estamos amarrados la usan algunos barcos que llegan con turistas, y mañana tenían prevista una visita. También nos han indicado un par de zonas buenas para bucear de las que he tomado nota.</p>
<p>Sobre las 11 ya estaba en el agua, esta vez equipado con neopreno, para que no me pasara lo de ayer. En primer lugar me he dirigido a una zona situada entre las dos islas, en sus proximidades, según nos habían comentado, se pueden ver tortugas. No ha sido complicado encontrarlas, allí estaban, tranquilamente comiendo una especie de alga que abunda allí. En primer lugar he visto un par de ejemplares como de 80 centímetros de longitud, aunque luego he encontrado varias más de diversos tamaños. He estado buceando un rato con ellas, filmándolas y fotografiándolas. Luego me he dirigido a la isla de enfrente (la Redonda), en el extremo opuesto del fondeadero en el que estuve buceando ayer. El paisaje submarino era increíble, las rocas con sus caprichosas formas daban lugar a pasillos, grietas, hondonadas, arcos, puentes, etc. La visibilidad era mejor que la del día anterior, tanto por la claridad del agua como por la luz del sol. Ver en un entorno tan bonito como la vida bullía por doquier ha sido espectacular, meros enormes escondidos bajo la rocas, peces ángel y loro de numerosos colores, peces globo, mariposa, serranos, doncellas, palometas, pargos, ardilla, limón, etc. Creo que ha sido una de las mejores inmersiones que he hecho en mi vida.</p>
<p>Eso si, por más que me esforzaba en agudizar el oído y permanecer en fondo inmóvil y en silencio, no he conseguido escuchar de nuevo el canto de las ballenas, estaba preparado para grabarlo, pero no he tenido ocasión. En la vida, cuando se produce un momento especial, hay que disfrutarlo como si fuera el último, no sabes si se repetirá…</p>
<p>A pesar de ir equipado, antes de las dos horas la sensación de frio era intensa, por lo que he decidido volver al barco, me esperaba un buen trecho a nado, con el que he entrado en calor.</p>
<p>Mientras me secaba a sol he visto algo en el horizonte, como a unos 300 metros, parecían ballenas. Me he puesto a observar con los prismáticos, efectivamente lo eran, una madre (de más de 30 metros) con una cría, apreciar como estaba permanentemente protegiéndola, a su lado, ha sido un momento muy emotivo. Yo no sé qué es lo que tienen estos animales, pero de verdad que no puedes permanecer impasible frente a ellos, transmiten muchas cosas, y eso que están prácticamente sumergidos y nunca los ves enteros, da igual, es algo especial, tal vez sea el subconsciente y todas las historias que hemos leído y oído sobre ellas desde pequeños, tal vez sea su manera de comportarse, majestuosa, seguras de sí mismas, se diría que casi puedes intuir su inteligencia.</p>
<p>La zona está plagada de ellas, no tienes más que explorar tranquilamente el horizonte y no tardas mucho tiempo en ver un chorro de agua por aquí, una saltando por allá, una cola que de repente emerge…  una lástima no haber podido fotografiarlas, a tanta distancia, y si un objetivo con potente zoom, apenas habría salido una mancha sobre el agua, mejor disfrutarlo en vivo, las imágenes quedarán grabadas para siempre en mi retina.</p>
<p>Sobre las 5 de la tarde hemos zarpado de este maravilloso lugar, del que guardaremos un buen recuerdo, queríamos aprovechar la ultima hora de luz para poder ver con claridad los arrecifes cercanos y también, por si acaso, las ballenas. Impactar sobre una podría ser similar a hacerlo con una piedra, y no sería bueno ni para el animalito ni para nosotros.</p>
<p>No hemos divisado ninguna mientras abandonábamos las aguas de Abrolhos, tras una maniobra sin dificultad.</p>
<p>Viento y mar parece que se han puesto de acuerdo en darnos unos días agradables, hemos fijado rumbo y una suave brisa del través nos empuja lo suficiente como para llevarnos a los 6-8 nudos de velocidad sin apenas balancear, un gustazo. La previsión es que el viento suba a unos 15-20 nudos, e incluso se vaya un poco al noreste, teniendo en cuenta que nuestro rumbo es 195º (verdadero) navegaremos a un largo (por la aleta, a unos 135º desde la proa), una dirección cómoda y en la que avanzamos a buen ritmo, si se cumple, llegaremos pronto a Rio de Janeiro, nuestro próximo destino, del que nos separan unas 450 millas (3-4 días).</p>
<p>Os voy contando.</p>
<p>Sed felices.</p>
<p>Kike</p>
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		<title>Día 292 (2/9/2010): El canto de las ballenas…</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 10:38:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Al alba estábamos ya aproximándonos a la zona de fondeo elegida, entre las islas Redona y Siriba, el único lugar protegido de vientos del Sureste.
Las ballenas no se han hecho esperar, a menos de una milla del primer islote una cola de ballena emergía unos dos metros del agua, permanecía inmóvil en esa posición como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al alba estábamos ya aproximándonos a la zona de fondeo elegida, entre las islas Redona y Siriba, el único lugar protegido de vientos del Sureste.</p>
<p>Las ballenas no se han hecho esperar, a menos de una milla del primer islote una cola de ballena emergía unos dos metros del agua, permanecía inmóvil en esa posición como si de una escultura se tratara, y así ha continuado hasta que nos hemos alejado de ella. Por el tamaño debería ser un ejemplar enorme, que teniendo en cuenta la escasa profundidad (8 metros) seguramente estaba apoyado en el fondo, de otro modo seria toda una gimnasta para aguantar esa pose durante tanto tiempo. Reconozco mi ignorancia acerca del porque de ese comportamiento (Gilberto, igual tu si lo sabes y nos puedes ilustrar), pero nos hemos reído un buen rato elucubrando sobre ello, si estaba haciendo el pino, o sus ejercicios de yoga, si no se fiaba mucho de nuestra pericia y nos mostraba la cola a modo de baliza para que no tropezáramos con ella y cosas así. Por si acaso no hemos arrancado el motor hasta el último momento, intentando de ese modo perturbarlas lo mínimo posible.</p>
<p>El fondeo genial, teniendo en cuenta que hay dos boyas de amarre, por si acaso las hemos revisado, cabo y muerto estaban sobredimensionados y en buenas condiciones, así que no hemos tenido que usar el ancla, mejor, porque nos daría mucha pena haber perjudicado en algo al coral.</p>
<p>El Archipiélago de los Abrolhos es la mayor concentración de arrecifes de coral de la costa brasileña, toda la zona está plagada de ellos. Se trata de un parque nacional, por lo que la regulación es muy estricta, prohibido todo tipo de pesca, coger cualquier cosa de islotes o fondo, tirar residuos, etc. Hay 3 islas, de reducidas dimensiones, la mayor de ellas (Santa Bárbara) no tendrá ni un kilómetro de largo por 100 metros de ancho, las otras dos, entre las que estamos, poco más de 100 metros en la mayor de sus dimensiones. La única presencia humana permanente se da en la primera, en la que hay un faro, vigilantes y un puesto de observación de cetáceos. Tal y como nos indicó la Marina Brasileña hemos contactado con ellos por radio, y además de tomar nuestros datos nos han indicado que un guardia vendría a visitarnos y explicarnos las normas del parque, todavía lo estamos esperando…</p>
<p>El paisaje es particular, de una belleza agreste, me recuerda a las Columbretes o fotos que he visto de la isla de Alborán. No hay árboles (menos de una decena de palmeras plantadas recientemente en algunos puntos), sin embargo si hay una suave vegetación baja que le da un color discretamente verde que contrasta con los colores pálidos de las rocas. Sus formas, su orografía, son reflejos claros de que se trata de unos islotes perdidos en medio del océano, expuestos sin protección a sus inclemencias meteorológicas. En el ambiente se respira paz, aislamiento y sobre todo vida, mucha vida marina y aves. </p>
<p>A mediodía me he equipado con aletas, gafas, tuba y cámara de fotografiar acuática y me he zambullido para explorar los arrecifes más cercanos. Una lástima que el agua estuviera un poco turbia por el fuerte oleaje de los días anteriores, pero en cualquier caso el espectáculo ha sido una delicia. La riqueza de vida subacuática es similar a los mejores lugares del Caribe, aunque me ha llamado la atención el tamaño de algunos peces, jamás había visto peces loro, o peces ángel tan grandes, casi de medio metro. También he tomado un primer plano de una langosta descomunal, aquí tengo que reconocer mi pena por no habernos encontrado en otra situación, pero evidentemente no pensaba incumplir las normas del parque. </p>
<p>Mientras estaba sumergido, en el fondo, inmóvil y sin respirar, tratando que se acercaran algunos peces para fotografiarlos, me he dado cuenta de un extraño sonido que estaba percibiendo, enseguida lo he reconocido, era el canto de las ballenas, jamás lo había oído en vivo, me sonaba de los documentales, pero nada comparable con sentirlo, en directo, en su líquido elemento. La sensación es difícil de describir, es como si te hipnotizarla, te infunde bienestar y alegría, sientes la vida, la naturaleza, en su estado puro. No me preguntéis porque, pero juraría que entre los distintos tonos era capaz de distinguir como una cría se comunicaba con su madre ¿Por qué? No sé, así lo he sentido, así lo he intuido. El sonido llegaba con mucha claridad, a pesar de que el sonido puede propagarse grandes distancias por el agua, supongo que no estarían excesivamente lejos, aunque debido a la escasa visibilidad, por más que he buscado, no he podido distinguir ninguna forma ni bajo del agua ni en superficie.</p>
<p>Estaba tan ensimismado en lo que percibía mi vista y mi oído que no me he dado cuenta de que me estaba quedando helado, solo llevaba bañador y una licra, y el agua no estaba muy caliente que digamos, he tenido que regresar a toda velocidad, cuando he sentido el frio ya era tarde, no aguantaba más, no podía dejar de tiritar. En cualquier caso he vuelto contento, había vivido una experiencia muy especial, difícil de olvidar. Mañana, si el tiempo lo permite, volveré a bucear, esta vez me equiparé con neopreno, por si acaso.</p>
<p>Sed felices.</p>
<p>Kike</p>
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		<title>Día 291 (1/9/2010): Nuestro record en pesca</title>
		<link>http://blog.aventuraoceanica.es/?p=812</link>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 10:37:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Noche relativamente tranquila la de ayer, siguió la tónica de navegación que había predominado durante el día, aunque salpicada de ocasionales chubascos, afortunadamente sin violentos vientos aparejados. El radar es una gran ayuda en estos casos, se los ve venir perfectamente como una mancha en la pantalla, detectas su extensión e incluso la intensidad de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Noche relativamente tranquila la de ayer, siguió la tónica de navegación que había predominado durante el día, aunque salpicada de ocasionales chubascos, afortunadamente sin violentos vientos aparejados. El radar es una gran ayuda en estos casos, se los ve venir perfectamente como una mancha en la pantalla, detectas su extensión e incluso la intensidad de su descarga de agua por color más azulado, esto te permite prepararte abriendo mayor y/o orzando o sencillamente evitarlo virando si le ves muy mala pinta.</p>
<p>El día ha amanecido completamente cubierto, y así ha continuado hasta el ocaso, apenas hemos visto algún solitario rayo de sol. Como ayer, el viento muy variable en intensidad, hemos seguido navegando con continuos acelerones y frenazos, aunque en dirección (Sureste) se ha mantenido bastante, permitiéndonos en todo caso ceñir del mismo bordo a rumbo directo.</p>
<p>La nota de color del día la ha puesto la pesca. Hacía tiempo ya que no pescábamos, bien sea por la duración de las travesías, las condiciones del mar, o por el hecho de que durante una navegación muy incómoda estas poco motivado, pues si pican sacarlo del agua es un número de circo. Hoy hemos puesto la caña, entorno a mediodía el carrete ha sonado con fuerza, la violencia con la que tiraba y la cantidad de hilo que se ha llevado, a pesar de tener el freno bien puesto, ya presagiaba el tamaño de la pieza. Hemos estado peleando con ella durante aproximadamente un cuarto de hora, recogiendo cuando flaqueaba en la presión de tiro y soltando cuanto tiraba con fuerza. Poco a poco lo hemos ido acercando, hasta que se encontraba a pocos metros ya del barco, en ese momento he cogido el hilo con la mano, parecía que ya estaba agotado y derrotado. Se hundía bastante y tiraba hacia abajo, este patrón a la hora de defenderse es típico de los atunes, sin embargo no iba a ser el caso. Cuando he tirado para subirlo ya a cubierta ha vuelto a plantar batalla, menos mal que siempre llevo los guantes puestos para esta operación, de otro modo, a buen seguro, el sedal me habría hecho un corte en las manos. Cuando ya lo tenía casi en superficie, al ver su tamaño, no he podido evitar exclamar: &#8220;es enorme&#8221;, viéndolo en el mar impresionaba. Me ha costado trabajo subirlo a la cubierta, y ya no era porque tirara, si no por su propio peso, se trataba de una caballa de unos 25 kilos de peso y casi un metro y medio de longitud, la pieza más grande que nos hemos cobrado del el mar desde que salimos de valencia, nuestro record.</p>
<p>Tenemos pescado para dar, vender y regalar, que barbaridad la cantidad de carne que tenia. Hemos congelado una parte, a pesar de ello nuestra dieta va a ser casi exclusivamente caballa durante unos días: esta noche rodaja a la plancha, el tamaño era tipo chuletón, apenas cabía en la sartén y en el plato. Mañana marmitako y ceviche, pasado de nuevo a la plancha. Hay que adaptar el menú a lo que se tiene en cada momento, el mar es así…</p>
<p>A todo esto, poco a poco (más bien casi a saltos) nos hemos ido acercando a nuestro destino, ahora mismo nos separan unas 35 millas, y el problema es que no queremos adentrarnos de noche en la zona circundante, repleta de cabezas de coral y bajos, así que estamos frenando el barco para llegar al amanecer.</p>
<p>Abrolhos suele estar plagado de ballenas, que durante el invierno austral se desplazan desde latitudes más septentrionales hacia estas aguas, donde procrean y aguardan que sus crías tengan la suficiente grasa y estén listas para emprender el viaje de regreso. Vamos a ver lo que nos depara la diosa fortuna, si tenemos suerte podremos hacer algún avistamiento.</p>
<p>Mañana os lo cuento.</p>
<p>Sed felices.</p>
<p>Kike</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Día 290 (31/8/2010):  La gran rompiente</title>
		<link>http://blog.aventuraoceanica.es/?p=810</link>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 09:58:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los avezados que hayan consultado la web ya sabrán que no zarpamos anoche. Después de cenar se puso a llover, el viento se levantó con intensidad y la temperatura descendió bruscamente, así que decidimos dejarlo para esta mañana.
Cuando nos hemos levantado continuaba soplando con fuerza, como unos 25-30 nudos, y la dirección no nos agradaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los avezados que hayan consultado la web ya sabrán que no zarpamos anoche. Después de cenar se puso a llover, el viento se levantó con intensidad y la temperatura descendió bruscamente, así que decidimos dejarlo para esta mañana.</p>
<p>Cuando nos hemos levantado continuaba soplando con fuerza, como unos 25-30 nudos, y la dirección no nos agradaba en exceso, demasiado Sur, la navegación no iba a ser un tranquilo paseo. Tras esperar un buen rato sin cambios aparentes y viendo que la previsión meteorológica era prácticamente la misma para los siguientes tres días nos hemos puesto en marcha.</p>
<p>El primer tramo hacia la salida de la bahía de Camamu lo hemos hecho con mucha precaución, pero sin problemas, la cartografía y nuestra traza de entrada nos han marcado el camino para sortear los obstáculos bajo el agua.</p>
<p>La cosa se ha ido complicando a medida que nos acercábamos a mar abierto, la escasa profundidad, sumada a la corriente vaciante de la marea, contraria al viento y mar, han dado como consecuencia la formación de una enorme zona de rompientes que se extendía por varias millas en nuestro sentido de avance.</p>
<p>Las olas alcanzaban los 3-4 metros, pero lo peor no era su altura, si no su forma, prácticamente verticales, sin apenas espacio entre ellas, cruzadas en varias direcciones, y con una tendencia a romper que cubría todo el mar de espuma blanca. El barco parecía un potro desbocado, sin parar de dar bandazos y pantocazos, si no fuera porque la salida es ancha y sin obstáculos cercanos os aseguro que nos lo habríamos pensado dos veces a la hora de meternos en esa especie de lavadora, más apropiada para hacer surf que para navegar con un velero.</p>
<p>Rápidamente hemos ido ganando toda la profundidad que hemos podido, y afortunadamente el mar se ha sosegado, estableciéndose en unas condiciones más razonables.</p>
<p>Eso sí, ¿Quién dijo que la ceñida se había acabado? Tras obtener viento limpio, lejos de la deformaciones provocadas por la costa, nos hemos encontrado con que lo teníamos justo de proa, tal cual proveniente del rumbo que teníamos que seguir, no os digo más, el primer bordo lo hemos tenido que hacer casi hacia el Este, porque el otro no nos daba, nos llevaba a tierra.</p>
<p>Poco a poco ha ido rolando y, tras algunos bordos, nos ha dado margen para establecernos rumbo directo al archipiélago de Abrolhos, eso sí, ceñida a rabiar. En cualquier caso, esta siendo una navegación movidita, el viento es muy variable, sube y baja de intensidad bruscamente, a veces despegamos hasta los más de 8 nudos de velocidad y otras nos quedamos clavados en 3, constantemente hay que orzar y caer, abrir y cerrar carro de la mayor…   y eso que vamos solo con mayor y tormentín.</p>
<p>Ahora mismo, a las 2:30 GMT, navegamos a casi 8 nudos rumbo 173º verdadero, nos encontramos en 14º46&#8242;S, 38º40&#8242;W, a 183 millas del waypoint de aproximación que hemos fijado para adentrarnos en los bajos del archipiélago de destino, no creo que lleguemos mañana, tal vez pasado por la mañana, con un poco de suerte.</p>
<p>En fin, esto cada día es un cuento diferente, ya veremos mañana.</p>
<p>Sed felices.</p>
<p>Kike</p>
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		<title>Días 288 y 289 (29 y 30/8/2010):  ¿El sitio más tranquilo del mundo para vivir?</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 08:26:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estos días en la Bahía de Camamu han sido ciertamente relajados. El ritmo de vida en el barco se ha adaptado al entorno y a la situación de estar fondeados en un lugar tan tranquilo. Nuestras actividades fundamentales: dormir y descansar, leer, escuchar música, hacer deporte, baños, sol, excursiones a las islas y aldeas, cocina [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estos días en la Bahía de Camamu han sido ciertamente relajados. El ritmo de vida en el barco se ha adaptado al entorno y a la situación de estar fondeados en un lugar tan tranquilo. Nuestras actividades fundamentales: dormir y descansar, leer, escuchar música, hacer deporte, baños, sol, excursiones a las islas y aldeas, cocina y agradables tertulias. A pesar de ello también hemos dedicado algunas horas a las interminables tareas de mantenimiento del barco: secado de sentinas, desmontaje y puesta a punto de corredera, limpieza de algas y caracolillo adherido al casco, hasta he realizado un nuevo intento para solucionar el problema de la electrónica, que el tiempo dirá si ha sido efectivo.</p>
<p>Ayer bajamos de nuevo a la aldea de Campinho, frente a la que estamos fondeados, buscando algo de pescado fresco. Lo que vimos no nos gustó (llisas y algún pargo rojo muy pequeño) así que seguimos recorriendo la costa interior de la bahía dirección sur. Llegamos a otra pequeña aldea (más que la anterior), que ya conocíamos del otro día (aunque desconocemos su nombre porque no viene en la cartografía), unos pescadores nos ofrecieron del que tenían para ellos, no estaba mal, así que compramos un mero y 3 sargos medianos y algunos más pequeños para caldo. Mientras estábamos allí me llamó la atención el trabajo que realizaban dos mujeres, con gran habilidad y paciencia sacaban la carne comestible de cangrejos cocidos en un enorme balde, una auténtica tarea de chinos destinada con toda seguridad a la muqueca que se toma en los restaurantes de las ciudades. Continuamos navegando hacia el sur, pasamos por unas playas desiertas preciosas, con cocoteros hasta su borde, hasta llegar a una nueva aldea, ésta con aspecto más modernizado, de hecho había una pequeña tienda tipo ultramarinos, donde pudimos comprar algunas provisiones. Por el camino nos cruzamos con dos pequeños botes que avanzaban a buena velocidad con una gran vela latina, curiosa la diferencia con las jangadas que se encuentran más al norte.</p>
<p>Hoy hemos decidido cambiar de margen de la bahía, hasta ahora habíamos recorrido sobre todo el Este, así que hemos partido hacia el Oeste. Frente a nosotros hay una pequeña isla, que irónicamente se llama Ilha Grande, a la que hemos puesto rumbo. En su extremo noreste hemos divisado una pequeña playa con una exigua franja de arena (también por la marea), hasta cuyo borde llega una frondosa vegetación tropical e infinidad de cocoteros. Tras desembarcar y caminar un poco hacia el norte hemos encontrado una senda de arena que se adentraba en la foresta, la hemos seguido sin pensar. Una media hora paseando tranquilamente y hemos llegado a una preciosa playa. Dominándola una modesta casa de pescadores. Debe ser el sitio más tranquilo del mundo para vivir, imaginaos, rodeada de árboles y vegetación, frente a su puerta y sus ventanas playa de unos 400 metros, buena cosa de arena blanquísima y flanqueada por bosque de manglar en ambos extremos, con un paisaje del mar y la bahía excepcional. En el borde de la playa un par de canoas tradicionales, su medio de transporte y de trabajo. Redes de pesca colgadas en el porche y un montón de gallinas campando a sus anchas, por cierto hasta llegar aquí jamás había visto a las gallinas nadar en agua salada o subirse a un árbol. La casita muy humilde, cuatro paredes y un techo de cañizo, ¿pero se necesita más?</p>
<p>Hemos continuado andando por el borde de la playa y tras un manglar hasta que ha empezado a oscurecer. A la vuelta hemos pasado de nuevo frente a la casa, en ese momento un hombre estaba por allí y nos hemos puesto a hablar con él. De unos 45 años, había nacido en esa casa y vivido toda su vida en la isla, y le encantaba. De vez en cuando iba a Salvador, Ilheus e incluso había ido a Rio, pero para vivir se quedaba con su casita, no soportaba la ciudad. Se notaba que tenía ganas de hablar, no creo que tuviera muchas visitas, muy amable y servicial nos ha indicado donde iban las sendas y que por supuesto podíamos pasear por donde quisiéramos.</p>
<p>Ya de vuelta no hemos podido evitar reflexionar sobre el tema, está claro que todos los modos de vida tienen ventajas e inconvenientes, pero al menos hay que analizarlos, y tomar la decisión conscientemente, no dejarse llevar por el entorno y las circunstancias. Hay otros enfoques, están ahí, existen y son viables, eso sí, no sin una cierta dosis de sacrificio y la renuncia a comodidades.</p>
<p>En este momento nos estamos planteando si zarpar esta noche o mañana por la mañana rumbo al archipiélago de los Abrolhos, situado a unas 230 millas hacia el sur. La salida de la bahía es complicada por las rocas sumergidas, pero en todo caso, visualmente se aprecia mucho, tendremos que guiarnos por los instrumentos, si seguimos exactamente la traza de nuestra entrada sabemos que hay calado de sobra, en ningún caso bajamos de los 5-6 metros.</p>
<p>Si os conectáis a la web y miráis nuestra posición en el mapa al leer esto sabréis cual ha sido nuestra decisión.</p>
<p>Sed felices.</p>
<p>Kike</p>
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		<title>Días 286 y 287 (27 y 28/8/2010):  Camamu, el reencuentro con las buenas sensaciones de la vida en el mar</title>
		<link>http://blog.aventuraoceanica.es/?p=806</link>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 08:24:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El viernes fue un día más relajado, teniendo reparado el motor, y asumiendo que la electrónica no funcionaba y no era capaz de repararla, desapareció la tensión. Este fallo nos afecta fundamentalmente a tres cosas, la información de viento, la sonda de profundidad y el piloto automático B&#038;G. Sin la primera podemos navegar, como se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El viernes fue un día más relajado, teniendo reparado el motor, y asumiendo que la electrónica no funcionaba y no era capaz de repararla, desapareció la tensión. Este fallo nos afecta fundamentalmente a tres cosas, la información de viento, la sonda de profundidad y el piloto automático B&#038;G. Sin la primera podemos navegar, como se ha hecho toda la vida, sintiendo la intensidad y la dirección de viento en la cara. La segunda es un dato fundamental especialmente en aguas bajas o en el momento del fondeo, pero podemos funcionar con una sonda manual que tenemos para emergencias (como es el caso). Con respecto a la tercera, afortunadamente fuimos previsores e instalamos en paralelo un segundo piloto automático completamente independiente.</p>
<p>Dedicamos la jornada a organizar el barco, siliconar pequeñas entradas de agua, reparaciones menores y comprar algunas provisiones de última hora. Nuestro plan seguía siendo largar amarras y zarpar rumbo sur, como teníamos previsto inicialmente, pero tampoco nos interesaba salir pronto, la distancia hasta Camamu es de 60 millas, unas 10 horas, mejor llegar de día, así que navegaríamos durante la noche.</p>
<p>Sobre las 12 de la noche, tras cenar y descansar un rato nos pusimos en marcha y ¡sorpresa! La electrónica se puso a funcionar con normalidad. Llega un momento en el que estas cosas prácticamente ni te afectan, casi las consideras un organismo animado con sus caprichos, así que la miré con indiferencia, y como ya me conocía la salida de memoria apenas la usé de referencia.</p>
<p>La noche era espectacular, temperatura agradable, luna brillante como si de un pequeño sol se tratara y cielo estrellado. Las condiciones de viento y mar tampoco se quedaron atrás, un viento de través de 10-15 nudos y un mar ligeramente rizado nos brindaron una de las navegaciones más placenteras de las que tengo recuerdo en estos últimos tiempos. Izamos toda la mayor y el génova 3, el Bahari comenzó a deslizarse con una suavidad inusual a 6-7 nudos perfectamente a rumbo. La de anoche fue una de las mejores guardias que recuerdo, viento estable, ni un roción, todos los sistemas funcionando perfectamente, incluido el radar, en resumen, una gozada, así que me senté en cubierta, a disfrutar del espectáculo, de la paz, de la armonía de barco y mar, de las estrellas en el firmamento, del silencio solo roto por el leve murmullo del agua al deslizarse bajo el casco…  momentos de intimidad, de reflexión, de comunión con la naturaleza…</p>
<p>Al ser 3 personas decidimos hacer la guardias de 3 horas, todo un lujo poder dormir 6 horas seguidas con ese suave balanceo, sintiendo como el barco avanza sobre las olas.</p>
<p>Sobre las 10 de la mañana nos adentrábamos en el estuario que forma la Bahía de Camamu, en cuyo paisaje predomina la vegetación, las playas de arena clara y gran cantidad de islas y cabos que se entremezclan de tal forma que es complicado distinguir unos de otros. La entrada hay que hacerla con mucha precaución, corriente y mar en contra provocan una ola traicionera, no existe ningún tipo de balizamiento y existen muchas rocas sumergidas que hay que sortear. Adivinad lo que pasó cuando entrabamos en zona de poco calado: fallo de electrónica, tras toda la noche funcionando perfectamente, evidentemente en el peor momento. Parece cachondeo, y como hombre de ciencias intento llegar a alguna conclusión lógica, pero no existe ningún patrón definido en su comportamiento, ni movimientos que puedan afectar a un mal contacto, humedad, temperatura…  Es aleatorio, más bien caprichoso, eso sí, sigue fielmente las leyes de Murphy, cuando te es indiferente funciona normalmente, cuando es imprescindible no hay manera.<br />
En cualquier caso, con algún momento de tensión, he conseguido ir capeándola, resumiendo errores y reseteándola conseguía información de profundidad de tanto en tanto, que nos ha sido suficiente para llegar al fondeadero, frente a la isla de Sapinho.</p>
<p>Al acabar la maniobra y parar el motor ha sido cuando hemos percibido en su plenitud el encanto del lugar. Lo primero que destaca es su silencio y tranquilidad, a todos los niveles, no hay ruidos, apenas se ve gente, son pocos los barcos que transitan la zona, no hay vehículos en tierra, hasta el barco parece que este fijo de tan poco que se mueve.</p>
<p>El entorno ya no es un paraje virgen salpicado de aisladas aldeas de pescadores, se aprecian además de estas últimas algunas casas residenciales (más bien mansiones diría yo, con jardines que parecen selvas y embarcaderos privados), pero sigue manteniendo un sabor muy auténtico, las huellas de la explotación turística no son muy evidentes.</p>
<p>Toda la línea de costa esta ribeteada por playas de arenas claras, de trazado más grueso cuando la marea esta baja. Tras la playa cocoteros a gogo y vegetación de altura media variada, con inmensos bosques de manglar en algunas zonas. Las aguas no son claras al tratarse de un rio, pero si limpias, Virgilio y yo no hemos tardado mucho en probarlas, aprovechando el buen día que hacía  para nadar hasta la orilla y dar un paseo por su costa. La vuelta a nado al barco ha sido un poco más dificultosa, se había establecido con intensidad la corriente llenante, hemos tenido que bracear con potencia para recorrer los últimos metros.</p>
<p>Por la tarde hemos montado la auxiliar y nos hemos dirigido a inspeccionar la zona y tratar de conseguir algo de pescado fresco. Recorriendo la costa hemos divisado varias aldeas de pescadores y nos hemos acercado a ver. Es evidente como su ubicación condiciona el modo de vida de esta gente, canoas y embarcaciones tradicionales son su medio de transporte, hasta hay una que recoge a los niños de las distintas islas para llevarlos al colegio. No hay medios de transporte terrestre, las calles son de arena, y las pequeñas y humildes casas se entremezclan con la vegetación. Varias de ellas se han convertido en rústicos restaurantes, supongo que en temporada alta (os recuerdo que aquí es invierno, aunque no se note por la temperatura) habrá embarcaciones que traerán a turistas a comer y disfrutar del entorno. Las redes de pesca están presentes en todos los porches, se respira el olor de los que viven del mar y cuya vida transcurre tranquilamente, girando más bien entorno a los ciclos y avatares de la naturaleza en lugar de a los horarios, prisas y problemáticas de las grandes urbes.</p>
<p>No ha sido un buen día para comprar pescado, al ser sábado los pescadores no han salido a faenar, a pesar de ello hemos podido encontrar una buena señora que nos ha vendido &#8220;agujitas&#8221; (tipo bacaladito o pescadilla pero con un pincho en el morro) frescas y limpias, estaban buenísimas fritas. Mañana posiblemente tengamos más variedad.</p>
<p>Hemos acabado la jornada tomando una cervecita en un rudimentario chiringuito de madera sobre la arena con unas espectaculares vistas de la bahía. Solo nos acompañaban un par de lugareños, y hasta la horrenda música que sonaba más agradable contemplando el paisaje.  </p>
<p>El sitio nos ha gustado, así que supongo que pasaremos por aquí un par de días más, queremos llegar a Rio de Janeiro sobre el 6 de septiembre, tenemos tiempo.</p>
<p>Sed felices.</p>
<p>Kike</p>
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		<title>Días 284 y 285 (25 y 26/8/2010):  De vuelta a Salvador</title>
		<link>http://blog.aventuraoceanica.es/?p=803</link>
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		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 04:44:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lo primero que hicimos al levantarnos por la mañana fue girar la llave de contacto del motor, como nos temíamos, nada, ni el más leve sonido. Era el momento de las últimas pruebas, de otro modo tendríamos que buscar ayuda externa. Consulta de nuevo del manual, que por cierto, esta pesimamente explicado, y análisis de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo primero que hicimos al levantarnos por la mañana fue girar la llave de contacto del motor, como nos temíamos, nada, ni el más leve sonido. Era el momento de las últimas pruebas, de otro modo tendríamos que buscar ayuda externa. Consulta de nuevo del manual, que por cierto, esta pesimamente explicado, y análisis de opciones. Me llegué a plantear cambiar el motor de arranque entero (llevamos uno de repuesto) o intentar sustituir solo el solenoide, y traté de ponerlo en marcha puenteándolo con cables de distintas secciones, aunque sin éxito, no entiendo como en las películas lo hacen tan fácil y rápido, yo no fui capaz, también es cierto que me daba miedo probar todas las combinaciones por si provocaba daños en el sistema eléctrico. A todo esto probaría unas 200 veces a arrancarlo normalmente por si nuestro querido motor tenía a bien concedernos esa gracia.</p>
<p>Mientras tanto Jose Carlos fue a preguntar por algún mecánico en el pueblo, pero no lo había, el más próximo en Valença (curiosamente Valencia en Castellano, mira que si tenemos que volver a nuestra tierra para poder reparar el motor…), una localidad situada a unas 10 millas rio adentro.</p>
<p>Una vez vimos que por las buenas no iba a arrancar, las alternativas estaban claras: ir en algún medio de transporte a Valença para traer un mecánico, cambiar el motor de arranque entero o ir a vela hasta Salvador y buscar ayuda allí. La primera tenía el riesgo que si precisábamos de algo que no lleváramos íbamos a estar en las mismas, la segunda me parecía matar moscas a cañonazos y la tercera tenia la complejidad de la salida del rio y la entrada en la bahía.</p>
<p>Mientras decidíamos algo inclinó la balanza, los pescadores a los que había preguntado Jose Carlos se aproximaron a nosotros indicándonos que se dirigían a Valença, si queríamos nos llevaban a uno de nosotros o nos remolcaban. Ya que se ofrecían les pedimos que nos remolcaran hasta la salida del rio, para nosotros iba a ser más fácil navegar por mar abierto hasta Salvador, y allí seguro que encontraríamos lo necesario.</p>
<p>No fue una maniobra fácil, corriente en contra, una ola incomoda que crecía por momentos, recoger fondeo a mano tirando de manivela y un remolcador bastante brusco y con el que teníamos algún problema de comunicación. Pudimos subir la mayor con mucha dificultad por el viento de través que teníamos y la imposibilidad de aproarnos por unos arrecifes cercanos, pero al final lo conseguimos, el momento en que comenzamos a navegar a vela por nuestros propios medios significó un suspiro de alivio, ahí sabemos cómo desenvolvernos.</p>
<p>Una vez fijamos rumbo y estabilizamos la situación se nos ocurrió hacer un último intento, convencidos de que sería inútil, pero por aquello de ¿y si ahora va y arranca…? No podíamos dar crédito a nuestros ojos y oídos, a la primera, con toda normalidad, se puso en marcha. Nos miramos con tal cara de incomprensión e incredulidad que sobraron las palabras, espero que no nos vieran aquellos pobres pescadores que perdieron un buen rato y no pocos esfuerzos ayudándonos desinteresadamente, puesto que cuando soltaron el cabo ni siquiera se acercaron a recoger una propina que teníamos previsto ofrecerles. En cualquier caso parecía una intervención divina, porque entrar en la bahía y encontrar algún sitio adecuado para fondear no se presentaba como una tarea fácil sin el apoyo del motor.</p>
<p>Por supuesto ni pensar en apagarlo hasta llegar a Salvador, habría supuesto tentar a la suerte excesivamente.</p>
<p>Aparte de los incidentes previos, la travesía fue tranquila hasta que a unas 10 millas comenzó a fallar de nuevo la electrónica, en este caso de forma mucho más grave. Perdimos uno de los pilotos automáticos (aunque pudimos cambiar al otro), la información de viento, y lo más grave, la sonda, eso si nos preocupaba.</p>
<p>Recordaba exactamente el camino que seguí en la entrada y la salida del Centro Náutico, si íbamos por el mismo sitio estaba seguro de que tendríamos profundidad suficiente, esa era la única alternativa. La pudimos llevar a cabo sin mayores problemas, un poco de tensión al entrar en una dársena distinta, porque el amarre en el que habíamos estado estaba ocupado, pero con mucha precaución llegamos a una plaza vacía.</p>
<p>A primera hora de la mañana de hoy  ya estaba el mecánico en el barco, no le ha costado mucho, en pocos minutos ha identificado el origen del problema, el relé del motor de arranque no hacia buen contacto, no ha hecho falta ni sustituirlo, menos mal. Hemos aprovechado para pedirle que nos explicara cómo hacer un puente, por si acaso lo necesitamos en un futuro.</p>
<p>Con lo que no hemos tenido tanta suerte es con la electrónica, llevo todo el día tratando de identificar el origen del problema, pero no hay manera, creo que también se trata de un mal contacto o un fallo de la unidad central, pero encontrarlo es como buscar una aguja en un pajar, hay decenas de conexiones. Tendremos que pasar al plan B y usar una sonda manual que llevamos, a la espera de conseguir soporte técnico en Rio. Sin información de viento y con un solo piloto no tenemos problema en navegar.</p>
<p>Estando las cosas así, hemos decidido reemprender viaje mañana, y como teníamos previsto pararemos en Camamu y Abrolhos, para continuar luego hacia Rio de Janeiro. Esperemos que los electroduendes se hayan divertido bastante y hayan decidido dejar de molestarnos.</p>
<p>Sed felices</p>
<p>Kike</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Días 281 a 283 (22 al 24/8/2010):  ¿Electroduendes en Morro de Sao Paulo?</title>
		<link>http://blog.aventuraoceanica.es/?p=800</link>
		<comments>http://blog.aventuraoceanica.es/?p=800#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 02:09:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kike</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Tal y como teníamos previsto, el lunes por la mañana estábamos listos para zarpar, tan solo a falta de las gestiones de última hora: autoridades, marina y compra de un poco de madera fenólica para sellar la entrada de agua desde el tambucho de timonería. Jose Carlos y Virgilio trataron de conseguir infructuosamente la madera, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tal y como teníamos previsto, el lunes por la mañana estábamos listos para zarpar, tan solo a falta de las gestiones de última hora: autoridades, marina y compra de un poco de madera fenólica para sellar la entrada de agua desde el tambucho de timonería. Jose Carlos y Virgilio trataron de conseguir infructuosamente la madera, mientras yo cumplía con los trámites de rigor que tenemos que realizar en cada entrada/salida de cualquier puerto brasileño: primero la Policía Federal, organismo con competencias en inmigración que emite un pase para permanecer en un sitio o para desplazarse hasta el próximo; posteriormente Capitanía dos Portos, perteneciente a la marina militar, genera los despachos para el barco que permiten navegar por las aguas del país o recalar en puertos. Tras esto ya puedes dirigirte a la marina y realizar la salida, evidentemente liquidado la cuenta, porque aquí nada es gratis.</p>
<p>Antes de las 11 de la mañana largábamos amarras y comenzábamos a navegar por la Baia de Todos os Santos rumbo sur, hacia su salida. La bahía tiene una gran superficie (casi 20 por 20 millas en sus zonas de mayor amplitud) y profundidad, de hecho numerosos mercantes se encuentran fondeados en sus aguas. A pesar de ello hay varios bajos que sortear a los que hay que prestar mucha atención.</p>
<p>Recorrimos las apenas 7 millas que nos separaban de mar abierto sin incidencias, izamos toda la mayor y comenzamos a navegar a vela a unos 6 nudos con un viento cercano a 20 nudos del Sureste, nos venía casi a un descuartelar (60 grados contando desde la proa) por la amura de babor. El tamaño de la ola, entre 1 y 2 metros, aceptable en comparación con las últimas navegaciones que hemos tenido. La distancia hasta nuestro destino, Morro de Sao Paulo, era de menos de 30 millas, por lo que a esa velocidad llegaríamos justo antes del ocaso, perfecto para poder fondear con los últimos rayos de luz.</p>
<p>Así pues, nuestra singladura transcurrió sin problemas hasta que estábamos a menos de una milla de la punta norte de Morro, momento en que iniciamos la maniobra de aproximación. Al tratar de cambiar la información de viento por la de profundidad bajo la quilla en la pantalla multifunción de la electrónica me di cuenta que no respondía, un gran problema, puesto que sería una temeridad aproximarnos a una zona de aguas bajas, y más la desembocadura de un rio, sin información de sonda. Lo intenté varias veces, pero no había manera, reinicié la electrónica por si acaso, pero nada. Cuando ya casi me daba por vencido y empezaba a pensar en el plan B, de repente, sin hacer nada, pulsé el botón y funcionó. ¡Qué extraño! –me dije-, pero tampoco había tiempo de darle muchas vueltas, estábamos ya en zona peligrosa y había que bajar la mayor, así que sin perder tiempo fui a arrancar el motor para podernos aproar y arriar la vela. Me quedé helado cuando tras girar varias veces la llave del contacto no hacia ni el menor sonido el motor de arranque, si lo anterior era un problema, esto más todavía. Revisamos rápidamente conexiones, inspección general e incluso cambiamos un fusible del panel de mandos, pero nada, ni mención de arrancar. Estaba claro que no era una tontería, y que para solucionarlo necesitaríamos tiempo, así que solo teníamos dos opciones, o virar mar adentro y seguir navegando hasta encontrar una solución o tratar de fondear a vela. Nos decidimos por la segunda, aunque se trataba de una maniobra muy complicada las condiciones lo permitían, de ese modo podríamos tratar de solucionar el problema tranquilamente sin dar bandazos de un lado a otro.</p>
<p>Así pues, nos dispusimos a entrar de noche y sin motor en la desembocadura de un rio a buscar el pequeño fondeadero del que solo conocíamos su posición en la carta. Afortunadamente el espacio para maniobrar en el cauce es ancho y teníamos una ligera brisa de través que nos impulsaba suavemente, pero las cosas se complicaron un poco cuando hizo su aparición la corriente en contra y el viento se tornó muy variable por estar a sotavento de la isla, que tiene unas colinas bastante elevadas. Tardamos casi una hora en recorrer el tercio de milla que nos separaba del lugar en el que soltar el ancla, en ciertos momentos más que avanzar íbamos hacia atrás, pero lo conseguimos, eso sí, con un susto final. Llegados al punto elegido, y ya parados, sin capacidad de maniobra ni de poder volver a tomar gobierno del barco, a la cadena del ancla de dio por atascarse al bajar. Tras que se nos pusieran los pelos de punta al pensar lo que podía pasar y blasfemar abundantemente, aunque con la tranquilidad de que ya no había nada más que pudiera fallar, unos cuantos intentos en ambos sentidos consiguieron desbloquearla, y por fin quedamos fondeados, más separados de tierra de lo que nos hubiera gustado, pero bien agarrados que era lo que importaba.</p>
<p>Señalizamos bien el barco, porque no paraban de pasar lanchas a gran velocidad pegadas a nosotros, y tratamos de localizar la avería. Tenemos ciertos conocimientos de mecánica, pero esto se escapaba un poco de nuestra capacidad. Consultando el manual de reparación del motor creemos que se trata del solenoide, tuvimos una fuga en el calentador de agua, y se nos olvidó secar la sentina del motor antes de salir de Salvador, pensamos que con la escora y los bandazos se mojó el motor de arranque y esto es el origen del problema.  Pasadas unas horas y cuando casi arrojábamos la toalla, de repente, giramos la llave y arrancó con normalidad. ¿Pero qué pasa? ¿Se nos habrá colado a bordo algún electroduende procedente de algún ritual  afro-brasileño de Salvador?</p>
<p>Esta mañana, tras secar bien todas las sentinas, hemos tratado de arrancarlo de nuevo, no ha sido al primer intento, pero lo hemos conseguido, esto nos ha permitido cambiar el fondeo a un lugar más adecuado.</p>
<p>Por la tarde hemos montado la auxiliar y bajado a explorar. Morro de Sao Paulo es un sitio peculiar, situado en el extremo norte de la isla de Tinharé, es una especie de península muy estrecha sobre la que se sitúan en serie 3 altas y verdes colinas. Su extremo Oeste da al rio y esta al abrigo, es donde se ubica el fondeadero y el embarcadero al que llegan mercancías y numerosos turistas. Su lado Este da al océano, y es donde están sus playas, protegidas por arrecifes a un centenar de metros mar adentro, con multitud de bares, restaurantes, pousadas y chiringuitos. El pueblo es pequeño, con calles estrechas por las que no circulan coches, y muy turístico. El transporte de maletas y mercancías se realiza mediante carretillas a tracción humana, viendo las cuestas os aseguro que los porteadores están en forma. Paisaje y construcciones dan como resultado un entorno bonito, pero tal vez lo excesivamente turístico y  la turbiedad de sus aguas, tanto interiores como exteriores, ha hecho que a ninguno de los 3 nos haya parecido un lugar excepcional, igual nos hemos vuelto demasiado exigentes.</p>
<p>Mientras regresábamos al Bahari comentábamos la posibilidad de continuar viaje mañana mismo para conocer nuevos lugares, pero algo ha cambiado nuestros planes: el motor no arranca de nuevo. El mismo problema, el motor de arranque no hace nada. Aunque vuelva a funcionar dentro de un rato no es razonable seguir así, lo mejor será volver a Salvador e intentar repararlo, este es nuestro plan para mañana, en el mejor de los casos, si no, tendremos que intentar buscar a alguien que venga hasta aquí y ver que se puede hacer. Os mantengo informados, aunque lo podréis ver a través de la web en la posición del barco.</p>
<p>Sed felices.</p>
<p>Kike</p>
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